Rio Verde: La empresa que fomenta el reciclaje en las nuevas generaciones
A través de charlas educativas y trabajo colaborativo, ha logrado reutilizar más de 100 kilos de plástico por establecimiento educacional, transformándolos posteriormente en bancas recicladas que son utilizadas por los propios estudiantes
Hace dos años, inició una campaña junto a jardines infantiles y establecimientos educacionales de la Región de Los Ríos con el objetivo de incentivar la cultura del reciclaje y la economía circular en las nuevas generaciones. La iniciativa contempla la recolección de plásticos HDPE (2) y PP (5), materiales altamente resistentes y reciclables que posteriormente son transformados en mobiliario urbano sustentable.
La empresa trabaja principalmente con residuos plásticos industriales y domiciliarios de alta densidad, tales como parachoques de vehículos, bidones industriales, tapas plásticas, envases de detergentes, contenedores y otros elementos fabricados en polietileno de alta densidad (HDPE) y polipropileno (PP), evitando que estos residuos terminen en vertederos y dándoles una nueva vida útil mediante procesos de innovación sustentable.

Sebastián Vaccaro, fundador de Rio Verde, ha liderado esta iniciativa promoviendo la revalorización de residuos, el cuidado del medio ambiente y la educación ambiental en niños, niñas y jóvenes de la región y del sur de Chile.
“Creo que en la educación de los niños más pequeños podremos lograr, a futuro, un cambio real en el cuidado del medio ambiente y en la valoración de nuestro entorno natural. Las nuevas generaciones tienen la oportunidad y la información necesaria para impulsar este cambio. Por eso, la educación ambiental es fundamental para construir una cultura de respeto y cuidado por nuestro entorno”, señaló Vaccaro.
A la fecha, la empresa ha trabajado junto a 12 jardines infantiles y seis establecimientos educacionales, incluyendo escuelas y colegios, alcanzando a más de 3.000 niños, niñas y cerca de 250 docentes que han participado activamente de esta iniciativa.
“Desde que iniciamos este trabajo hemos valorizado más de 240 mil kilos de plástico, evitando que lleguen a vertederos y transformándolos en productos sustentables y duraderos para distintos espacios públicos y privados”, agregó.

Trabajo colaborativo
Uno de los establecimientos que ha sido parte de esta alianza participativa es la sala cuna y jardín infantil Amanecer del Sol de Valdivia. Su directora, Gisselle Briones Cabrera, relató que todo comenzó tras conocer el trabajo de la empresa en redes sociales.
“Tras conocer su trabajo, establecimos contacto y nos pusimos en marcha con la recolección de plásticos N°2 y N°5 junto a nuestra comunidad educativa, culminando con la instalación de una banca reciclada para nuestro patio exterior. Familias, niños y niñas contribuyeron exitosamente al logro del objetivo, pudiendo visualizar en qué se había convertido todo lo que habíamos reciclado”, comentó.

Asimismo, destacó que esta experiencia permitió fortalecer el proyecto educativo institucional basado en el cuidado, exploración y preservación del medio ambiente.
“Consideramos que niños y niñas conscientes hoy serán adultos responsables mañana. Nuestra propuesta pedagógica, enfocada en el desarrollo humano y sostenible, permite que cada experiencia significativa en contacto con el entorno genere conciencia sobre la importancia de cuidar y preservar el medio ambiente”, añadió.
En la misma línea, Rina Arias Lavín, encargada subrogante del Jardín Infantil Pequeños Guacamayos de Valdivia, explicó que a través de su comité de medio ambiente promueven activamente la conciencia ambiental mediante campañas de reciclaje, reutilización de materiales y acciones educativas permanentes.

“Como jardín infantil nos unimos activamente a la campaña de reciclaje de plástico, logrando convocar y trabajar en un esfuerzo conjunto con toda la comunidad educativa, involucrando activamente a las familias, niños, niñas y al equipo pedagógico. El incentivo se logra enseñando con el ejemplo y mostrando resultados concretos. Ver cómo el plástico recolectado se transformó en una banca real permitió que los niños comprendieran desde la primera infancia que los residuos tienen valor y que sus acciones pueden transformar positivamente el entorno”, concluyó.
