Violencia escolar en Calama reabre el debate sobre la crisis de salud mental en jóvenes

Un grave hecho de violencia ocurrido en un establecimiento educacional de Calama, que terminó con la muerte de una inspectora y otras víctimas con lesiones, ha encendido nuevamente las alertas sobre el deterioro de la salud mental en niños, niñas y adolescentes en Chile, así como la falta de protocolos efectivos, espacios de diálogo y herramientas preventivas en comunidades educativas.

Para Joaquín Pincheira, escritor, periodista, coach y especialista en inteligencia emocional, este tipo de situaciones no son hechos aislados, sino el reflejo de una crisis más profunda y silenciosa. “Estamos viendo las consecuencias de una salud mental que ha sido postergada durante años. Hoy los jóvenes están más expuestos al estrés, a la sobreestimulación por el uso excesivo de pantallas y a una preocupante falta de comunicación tanto en el entorno familiar como escolar”, explica.

El especialista advierte que muchos adolescentes no cuentan con herramientas básicas para gestionar sus emociones, lo que puede derivar en reacciones impulsivas, conflictos y, en casos extremos, hechos de violencia.

“Cuando un niño o joven no sabe identificar lo que siente, la emoción termina expresándose de forma desbordada. La rabia, la frustración o el sentimiento de exclusión no canalizados pueden transformarse en conductas agresivas”, agrega.

Pincheira también enfatiza la necesidad urgente de fortalecer los vínculos dentro de las familias y las comunidades educativas. “Hoy existe una desconexión importante. Se conversa poco, se escucha menos y se valida casi nada. La comunicación emocional no puede seguir siendo un tema secundario”, sostiene.

Herramientas para prevenir y actuar

Frente a este escenario, el experto entrega recomendaciones concretas para padres, cuidadores y comunidades escolares:

  • Nombrar lo que sentimos (alfabetización emocional): enseñar a identificar emociones como frustración, rabia o tristeza permite reducir su intensidad y evitar reacciones impulsivas.
  • Pausar antes de reaccionar: prácticas simples como respirar profundamente tres veces ayudan a activar el pensamiento racional.
  • Crear espacios seguros de conversación: promover instancias donde los estudiantes puedan expresarse sin miedo al juicio disminuye la tensión emocional.
  • Entrenar la empatía activamente: generar dinámicas que fomenten ponerse en el lugar del otro mejora la convivencia y reduce la agresividad.
  • Adultos como modelo emocional: profesores, directivos y familias deben liderar con el ejemplo en la gestión sana del estrés y las emociones.

“El desafío no es eliminar las emociones, sino aprender a gestionarlas. La educación emocional hoy no es un complemento, es una necesidad urgente si queremos prevenir conflictos y construir entornos más seguros y humanos”, concluye Pincheira.

Actualmente, Joaquín Pincheira cuenta con cuatro libros enfocados en salud mental y bienestar emocional, los cuales están disponibles en su sitio web www.joaquinpincheira.cl. Su más reciente publicación, lanzada hace pocos meses, se titula “Conecta con la felicidad y atrae la abundancia”, donde profundiza en herramientas prácticas para el desarrollo personal y la gestión emocional en la vida cotidiana.